Taiwán se ha propuesto una meta ejemplar: erradicar el plástico para el 2030

Ahora Taiwán emplea un ambicioso proyecto para librarse del plástico, empezando por sus restaurantes y tiendas

Por: Ecoosfera

El gobierno taiwanés se ha propuesto remover, en 1 década, todo el plástico de consumo personal. Popotes, bolsas, recipientes y contenedores de todo tipo saldrán del mercado tras esta campaña.

A la par de esta meta, los taiwaneses también harán programas de rescate y limpieza en el mar, con el fin de sacar el plástico de las aguas contaminadas. El Ministro de Protección Ambiental, Lee Ying-yuan, dijo al periódico Taiwan Today que la única manera de eliminar el plástico es prohibir su distribución.

Fue apenas el 13 de febrero de 2018 que este plan a 12 años se echó andar en el país asiático, empezando por los restaurantes y las tiendas, a los que se les ha exigido que dejen de usar bolsas y popotes de este material.

Hasta el momento, los habitantes de Taiwán consumen hasta 700 bolsas al año. Se piensa que la campaña ha sido tan radical y efectiva que tal vez alcancen los propósitos de sacar del mercado el plástico, incluso antes del 2030.

Hace pocos años, varias ciudades de la costa oeste de Estados Unidos empezaron este mismo proceso. En Inglaterra, la Reina Isabel ha sacado del palacio de Buckingham todo rastro de productos, y China, que antes era un exportador, ha dejado de producirlo.

Así que el consumo individual de plástico está pronto a desaparecer. Esta medida se retrasó, pero aún estamos a tiempo de implementarla para frenar la contaminación marítima y proteger a varias especies acuáticas del riesgo que corren.

Son tiempos para imaginar qué otros recursos podemos inventar y qué otras soluciones amigables con la fauna y flora del planeta se pueden poner en práctica.

Fuente: www.ecoosfera.com

Recolectar agua de lluvia puede ser un arte (y esta escultura lo demuestra)

Un instante en la vida de una lluvia se convierte en un espectáculo perdurable.

Por: Ecoosfera

El arte es casi siempre un intento por imitar las sensaciones que la naturaleza y sus exquisitos patrones geométricos nos producen. No todos admiten esta inspiración mimética o la hacen tan evidente como el artista John Grade, cuyas instalaciones remiten inmediatamente a las imágenes más entrañables de la naturaleza. Entre ellas, la poesía visual que genera la lluvia en un bosque.

La última pieza de Grade, titulada Resrvoir, es como un instante en la vida de una lluvia. Se trata de una masiva red que se encuentra en el Parque de Esculturas de Arte Sella, en Borgo Valsugana, Italia. En ella están sujetados 5,000 compartimentos transparentes que recogen el agua que cae. Dependiendo de la cantidad de agua que acumule la escultura es que ésta cambia de forma.

Reservoir puede acumular hasta 360 litros de agua.

Viéndola a la distancia, Reservoir parece ser un momento suspendido en el tiempo. Ese momento cuando las gotas caen tras haber sido retenidas por el follaje de los árboles. Pero además de remitir a una imagen particularmente melancólica, Resevoir da una idea de cómo la recolección de agua podría ser un arte. ¿Y si las estructuras para recolectar agua de lluvia fuesen también un homenaje a la naturaleza, como lo es ésta escultura? Una pregunta pertinente, pues no está de más pensar en un futuro más estético y menos técnico. Como siempre, el arte y la naturaleza nos ayudan a ello.

Te recomendamos ver más de las obras de John Grade, quien parece haber encontrado una simbiosis perfecta entre arte y naturaleza en otras de sus sugerentes instalaciones.

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Fuente: www.ecoosfera.com