Plástico o papel: ¿qué bolsas contaminan menos realmente?

Es una pregunta cuya respuesta puede parecer obvia pero no lo es: ¿son las bolsas de papel menos contaminantes que las de plástico?

Por: Tom Edgington
BBC Reality Check

La cadena de supermercados Morrisons, en Reino Unido, está haciendo un experimento: hace poco aumentó el precio de las bolsas de plástico reutilizables a 15 a 20 centavos, e introdujo una de papel que cuesta 20 centavos.

La prueba de dos meses en algunas de sus tiendas busca incentivar a los consumidores a reducir el uso de las bolsas plásticas en un esfuerzo por ayudar al medioambiente.

Pero ¿realmente las bolsas de plástico son más contaminantes?

Para responderlo, hay que considerar otras cuatro preguntas:

  • ¿Cuánta energía se utiliza para hacer la bolsa durante la fabricación?
  • ¿Qué tan duradera es la bolsa?, ¿cuántas veces puede reutilizarse?
  • ¿Qué tan fácil es reciclar?
  • ¿Qué tan rápido se descompone tras ser tirada a la basura?

Aquí hay algunas respuestas a esto.

“Cuatro veces más energía”

Un documento de investigación elaborado por la Asamblea de Irlanda del Norte en 2011 indicó que “se necesita cuatro veces más energía para fabricar una bolsa de papel que para una bolsa de plástico”.

A diferencia de las bolsas de plástico (que según el informe se producen a partir de los productos de desecho de la refinación de petróleo), el papel requiere que los bosques sean talados para producir las bolsas.

Personas cargan bolsas de papel

El proceso de fabricación, según la investigación, también produce una mayor concentración de productos químicos tóxicos en comparación con la fabricación de bolsas de plástico de un solo uso.

Las bolsas de papel también pesan más que el plástico, lo cual significa que el transporte requiere más energía, lo que se suma a su huella de carbono, agrega el estudio.

La compañía Morrisons, sin embargo, asegura que el material utilizado para hacer sus bolsas de papel se obtiene en un 100% de los bosques que se manejan de manera responsable.

Y si se cultivan nuevos bosques para reemplazar los árboles perdidos, esto ayudará a compensar el impacto del cambio climático.

Reutilizar es la clave

La Agencia de Medio Ambiente británica examinó en 2006 una gama de bolsas fabricadas con diferentes materiales para averiguar cuántas veces deben reutilizarse para ayudar al ambiente, en lugar de solo usarla una vez.

El estudio encontró que las bolsas de papel debían reutilizarse al menos tres veces, una menos que las bolsas de plástico reutilizables, es decir, las más resistentes que se conocen como “bolsas verdes”.

Una persona usa una bolsa reutilizable

En el otro extremo del espectro, la misma agencia encontró que las bolsas hechas de algodón requerían la mayor cantidad de reutilizaciones: 131.

Eso se debía a la alta cantidad de energía utilizada para producir y fertilizar el hilo de algodón.

Pero incluso si una bolsa de papel requiere la menor cantidad de veces para ser reutilizada, hay una consideración práctica: ¿la bolsa durará lo suficiente para aguantar al menos tres viajes al supermercado?

Las bolsas de papel no son tan duraderas como las bolsas reutilizables de plástico, ya que es más probable que se rasguen o se rompan, especialmente si se mojan.

En su conclusión, la Agencia de Medio Ambiente dice que “en general es poco probable que la bolsa de papel pueda reutilizarse el número de veces requerido debido a su baja durabilidad”.

Una persona sostiene bolsas de plástico

Morrisons insiste en que no hay razón para que su bolsa de papel no pueda reutilizarse tantas veces como la bolsa de plástico que reemplaza, pero depende de cómo se trate la bolsa.

Las bolsas de algodón, a pesar de que su fabricación deja una huella de carbono mayor, son las más duraderas y tendrán una vida mucho más larga.

A pesar de su baja durabilidad, una ventaja del papel es que se descompone mucho más rápidamente que el plástico y, por lo tanto, es menos probable que sea una fuente de basura y suponga un riesgo para la vida silvestre.

El papel también es más reciclable, mientras que las bolsas de plástico pueden demorar entre 400 y 1.000 años en descomponerse.

Entonces, ¿qué es lo mejor?

Las bolsas de papel requieren un poco más de reutilización que las bolsas de plástico reutilizables para que sean más ecológicas que las bolsas de plástico de un solo uso.

Una mujer compra vegetales

Por otro lado, las bolsas de papel son menos duraderas que otros tipos de bolsas.

Entonces, si los compradores tienen que reemplazar las de papel con mayor frecuencia, tendrá un mayor efecto ambiental.

Pero la clave para reducir el impacto ambiental de las bolsas, sin importar de qué estén hechas, es reutilizarlas tanto como sea posible, dice Margaret Bates, profesora de gestión sostenible de residuos en la Universidad de Northampton, Reino Unido.

Muchas personas olvidan llevar sus bolsas reutilizables en su viaje al supermercado y terminan por consumir más en la caja de pago.

Esto tendrá un impacto ambiental mucho mayor en comparación con la simple elección de usar papel, plástico o algodón.

Fuente: www.bbc.com

El color de los océanos está cambiando (y en 2100 podría ser radicalmente distinto)

¿A qué se debe el cambio en el color de los océanos? ¿Y qué podemos hacer para detenerlo?

Por: Ecoosfera

El mar no sólo es azul. Todos los océanos del mundo se disputan un cromatismo que depende de muchos factores, tanto físicos como biológicos. No obstante, el cambio climático alterará el color de más de la mitad del agua total que forma los océanos, según un estudio reciente del Massachusetts Institute for Technology (MIT).

Se trata de un efecto imprevisto que tendrá el cambio de temperatura sobre los océanos, y que podría hacer variar el color del más del 50% de la superficie marina para 2100.

Pero en primer lugar: ¿por qué el mar es azul?

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En un precioso texto llamado The sea around us, la bióloga y activista Rachel Carson explicaba lúcidamente por qué el mar es azul.

El mar es azul porque la luz del sol se refleja en nuestros ojos desde las moléculas de agua o desde diminutas partículas suspendidas en el mar. En el viaje de los rayos de luz hacia el agua profunda, todos los rayos rojos y la mayoría de los rayos amarillos del espectro han sido absorbidos, de modo que cuando la luz vuelve a nuestros ojos, son principalmente los fríos rayos azules lo que vemos.

Es por eso que en las zonas océanicas más áridas, como las subtropicales, el mar es de un azul más profundo. Por otro lado, los océanos que presentan tonalidades de verde deben su color al fitoplancton que crece en sus profundidades, que no absorben las tonalidades azules del espectro de luz, y que liberan un pigmento verde llamado clorofila para realizar la fotosíntesis.

De qué color será el mar si sube aún más la temperatura 

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NASA

Los océanos son los que están absorbiendo la mayor parte de las radiaciones provocadas por el debilitamiento de la capa de ozono. Es por ello que, si hacemos caso omiso a las advertencias de la ONU, y no reducimos cuanto antes las emisiones de CO2, la temperatura media global de la superficie marina subirá 3 grados.

La vida microscópica, según la investigadora Stephanie Dutkiewics del MIT, será amenazada por el calentamiento global, lo que alterará toda la cadena alimenticia de las especies marinas, la composición orgánica en las profundidades de los océanos, y su color.

 Según explicó para el País esta investigadora:

El calentamiento de los océanos altera la circulación oceánica y la porción [de aguas] del océano profundo que emerge a la superficie. El fitoplancton necesita la luz (su fuente de energía) y nutrientes. Y la mayor parte de esos nutrientes viene de las profundidades.

Los cambios inducidos por el calentamiento están provocando que lleguen menos nutrientes a la capa superficial, por lo que lo más probable es que el fitoplancton disminuya en muchas partes del océano.

Así que, básicamente, el color de los océanos cambiará para hacerse más profundo: ahí donde es azul será más azul, ya que el color azul del mar se acentúa más conforme más radiaciones absorbe el mar, y además habrá menos fitoplancton para tornarlo en colores turquesa.

Aunque en otras regiones, y debido a que algunas especies de fitoplancton se alimentan de los nutrientes promovidos por la calidez del océano, es probable que el agua se torne más verde. Y es que en estas zonas se espera el aumento en la cantidad de microorganismos vegetales.

No obstante, esto no es positivo: el crecimiento de fitoplancton en algunas zonas no compensará a aquellas en donde este microorganismo deje de crecer, lo que alterará inevitablemente a la cadena alimenticia en este ecosistema.

Quizá el cambio en el color de los océanos sería un agasaje visual, ya que su color se tornará más profundo. Pero debemos evitar a toda costa esta alteración combatiendo el cambio climático, por lo menos a partir de la modificación de nuestros hábitos. Si no sabes por dónde empezar, puedes consultar la guía de la ONU para hacerte un agente de cambio paso a paso, sin prisas pero sí con toda la convicción de ayudar a la causa.

Fuente: www.ecoosfera.com