Autopsia revela restos de microplástico en 50 especies distintas de mamíferos marinos

Una investigación examinó los cuerpos de 50 animales mamíferos marinos y encontró muestras de microplásticos en cada uno de ellos.

Por: Ecoosfera

El microplástico es cualquier resto de plástico menor a cinco milímetros de longitud (el tamaño de una semilla de mostaza). Pero la necesidad y necedad humanas por utilizar plástico en ropa, botellas, empaques y redes de pesca está llenando los océanos de microplástico. De hecho, el microplástico está tan presente que ya se encuentra en el cuerpo de prácticamente cualquiera de los animales que habitan en el mar.

Y es que una muestra de 50 animales marinos distintos, entre las que se cuentan diez especies de delfines, focas y ballenas, tenían un promedio de 5.5 partículas de microplástico en sus cuerpos al morir.

El equipo multidisciplinario de la Universidad de Exeter, el Plymouth Marine Laboratory y los Greenpeace Research Laboratories, todos en el Reino Unido, aclaró que los mamíferos marinos fallecieron por diferentes causas previas al estudio.

A pesar de que la cantidad de microplástico en sus cuerpos no sugiere que los animales fallecieran al ingerirlo, el efecto de estos materiales en la vida marina no se conoce a ciencia cierta. Los investigadores destacan que es un hecho que los mamíferos marinos entran en contacto con microplásticos a través de su comida, por lo que toda la cadena alimenticia estaría expuesta a la contaminación por plástico.

Además, el hecho de haber encontrado desechos plásticos en cada uno de los animales debería poner a la comunidad internacional en alerta, según la directora de Greenpeace en el Reino Unido, Louise Edge:

“Es vergonzoso que cada mamífero marino analizado tuviera microplásticos en su sistema digestivo, y muestra la escala de la contaminación por plástico en nuestros mares.” Y añade: “Esto es una evidencia más de que los gobiernos y las grandes empresas necesitan dirigir sus esfuerzos en reducir drásticamente el uso y desecho de plásticos, en detener el flujo de contaminación por plástico hacia nuestros ríos y océanos y hacia las bocas de la vida marina salvaje.”

La trampa del reciclaje individual

El World Economic Forum ya había advertido hace unos años que para 2050, la cantidad de plástico en los océanos superaría la cantidad de peces. Otros estudios han encontrado que el plástico está presente incluso en la sal marina y en muchos otros productos de consumo humano. La Agencia Europea del Medio Ambiente estima que 100,000 mamíferos marinos y 1 millón de aves mueren cada año por causas relacionadas con los 10 millones de toneladas de residuos plásticos que terminan en el mar durante el mismo periodo.

En realidad, el macabro hallazgo de plástico en el cuerpo de delfines, focas, marsopas y ballenas no es una novedad, sino la triste constatación de que mundialmente no estamos haciendo lo suficiente por preservar la vida marina.

Greenpeace alertó desde hace tiempo que un estimado de 16 millones de botellas de plástico son usadas a diario en el mundo, y no todas pasan por un proceso de reciclaje luego de usarse. Muchas de estas terminan en el océano, y finalmente llegan a los cuerpos de sus habitantes:

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Los plásticos contaminan la tierra y el agua. Los desechos se agrupan en islas y llegan a los animales. Pero además de indignarnos es necesario entender que la solución no proviene (solamente) de disminuir nuestro consumo personal de plástico, sino en presionar a los gobiernos y empresas para que utilicen menos plástico en sus empaques, o bien para que promuevan estrategias de reciclaje efectivo que ayuden a aliviar la contaminación de los mares.

Cambiar nuestros hábitos de consumo de plástico es muy bueno, pero necesitamos entender que los cambios individuales deben servir para impulsar cambios sistémicos, no solo a nivel personal. Por desgracia, evitar utilizar recipientes plásticos y no pedir tu bebida favorita con popote no alivia mucho la contaminación marina, pero si los consumidores adoptan un papel activo y crítico con respecto a las marcas que consumen, estas podrían favorecer opciones de empaque más sensibles con el medio ambiente si ven mermadas sus ganancias.

Sí, las bolsas de tela y los popotes de bambú son muy lindos, pero en el gran esquema de la contaminación humana de los mares, solamente son un paliativo de concienciapara no abordar el problema de fondo. Participar en campañas de reciclaje y promover activamente el consumo de productos sustentables son algunas opciones para cambiar en lo inmediato nuestra relación con el plástico.

Fuente: www.ecoosfera.com

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